LA VEDETTE MÁS ANTIGUA DE CHILE NO SE QUIERE RETIRAR. Por Roberto Cadagán

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ROBERTO CADAGÁN DELGADO (Chile). Nació en la ciudad de Valdivia en el verde y lluvioso sur de Chile. Egresó de la Universidad Austral de su ciudad, donde se encantó con el periodismo narrativo. Ha trabajado en medios escritos de la cadena de diarios regionales de la empresa El Mercurio y actualmente es periodista y editor de diario El Líder de San Antonio, de dicho conglomerado. Hoy es un ávido buscador de historias para contar.

 

 

 

LA VEDETTE MÁS ANTIGUA DE CHILE NO SE QUIERE RETIRAR 

Teresita Rouge es una experimentada showoman que a sus 61 años de edad ni siquiera se le pasa por su mente retirarse del espectáculo. Si de ella dependiera, sería la mejor entretenedora del país, pero las ofertas de trabaja cada vez son menos interesantes. De joven conoció las luces y la bohemia de la capital del país, que terminaron abruptamente con el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Ahora revive un pasado que no desea olvidar.
Trabajo final de Roberto Cadagán

 

 

Esta noche Teresita Rouge es una reina, una luminaria, una estrella, una bomba sexy cuando sale al escenario.
Suena fuerte la música. Su traje resalta entre las luces de colores y el humo de cigarrillo.
Han pasado los años, pero Teresita viste como en sus mejores tiempos. No importa que tenga 61 años de edad. Por ella el tiempo no pasa, se ve espectacular.
Un traje de lentejuelas lilas que estiliza su delgada figura de 1.65 metro y 55 kilos de peso es acompañado por un penacho de plumas blancas que es parte de un accesorio que de lejos pareciera ser una constelación de diamantes.
Los tacos aguja de 15 centímetros la hacen ver más alta que nunca. Una sirena que se mueve sensual y delicadamente al ritmo de la música.
Esta noche es la vedette de sus mejores tiempos. Vuelve al pasado, cuando ser una artista de revistas en la época de oro del burlesque en el Chile de los 70 era ser parte de otro mundo.
Teresita no quiere dejar todo en el olvido.
Por eso esta noche se maquilló como las bellezas de moda, se peinó y se dio ánimos.
El escenario: el teatro municipal de El Quisco, una visitada comuna de la costa del Chile central. El evento: día del padre. La principal atracción: Teresita Rouge.
El público que alcanza a unas 100 personas está en onda. Matrimonios y parejas compartieron una cena y es la hora de disfrutar del show.
Suena la música, se calienta el ambiente. Teresita. Está radiante y baila al son de la salsa. Los aplausos no se dejan esperar.
Teresita interpreta alegremente uno de sus temas favoritos. El que hiciera famoso Gloria Estefan:

Libre… Libre para expresar
Lo que siento en el corazón
No tengo que callar

Creo en el amor pero sin condiciones
Oye mi canto
Y en ayudarnos sin tener otras razones
Oye mi canto
Los celos y el odio son ya tradiciones
Oye mi canto

Pide palmas y el público le sigue el juego.
En el escenario está en su ambiente, es allí donde su personalidad extrovertida reaparece y copa todos los lugares.
Teresita hace cantar al público y los invita al escenario. Unos valientes acceden y la siguen en sus pasos de baile. El más entusiasta en un hombre de unos 60 años, silueta baja y maciza, levanta los brazos y aplaude, se ve que lo está pasando bien. Le acompañan otros que por unos momentos atrapan las miradas y causan risa.
Unos son más coordinados que otros, pero todos con el ánimo de pasar un rato agradable.
Las personas aplauden. Teresita ha vuelto a ser una estrella, ríe y hace sus mejores movimientos. Pide un aplauso para los valientes. Y las damas del público se lo conceden de buena gana.
Los flashes de las cámaras son todos para ella. Por una noche es la de antes, la musa de la bohemia, la rompecorazones.
Sigue con otro tema. ¡Vamos, vamos! ¡arriba! ¡eso es!, dice y el recinto es una fiesta, todo en muy buen ambiente.
Sobre el escenario hace su mejor esfuerzo, si bien ya no se mueve como cuando tenía 20 años, ella se siente una estrella.
Tras un par de temas, se despide de su público, le agradece su colaboración y los invita a seguir pasándola bien.
¡Tarea cumplida!
……………………….

Ser vedette a esta edad es ser una artista completa. Animar, bailar y cantar son tres cosas básicas que una showoman debe manejar a cabalidad.
-Ahora las chiquillas que salen en la televisión no cantan, no bailan, pero tienen así unas pechugas y unos traseros, dice Teresita y mueve sus manos como describiendo unos pechos descomunales y unas asentaderas contundentes.
Teresita Rouge vive a 90 minutos de Santiago de Chile en una coqueta comunidad costera del centro del país.
Es martes por la tarde y nos recibe en su casa, una vivienda que mira hacia los acantilados y al océano Pacífico. Nos invita a la sala, donde tiene un espacio de madera, rodeado de fotografías de familia y de sus días en el espectáculo. Se ven plantas y lámparas para darle luminosidad al ambiente y hacerlo acogedor. Al centro una mesa redonda con cuatro sillas. Nos acerca una taza de café y la acompaña de un azucarero.
Luce joven para su edad, le ayuda su físico. Se conserva muy bien, confiesa que nunca tuvo problemas con el peso, pero que como artista se preocupaba de su cuerpo con dosis diarias de ejercicios y alimentación sana. No fumaba ni bebía alcohol.
Tiene el cabello rubio y peinado. Como toda mujer conciente de su coquetería se ha pintado las uñas de color guinda y se ha maquillado para resaltar sus ojos y pómulos.
-¿Está muy bien físicamente Teresita?
-Jajaja, son los genes. Pero a mi edad, ya se quisieran muchas mujeres este cuerpo.
-¿Cuál es el secreto?
-Cuidarse nada más. Siempre me he preocupado de la figura. Y así luzco ahora a esta edad. ¿Qué tal?
Junto a Teresita hay tres carpetas y dos álbumes de fotografías. Los abre y aflora una cantidad de recortes de diarios, hojas amarillentas con propaganda de hace 40 años. Fotografías, muchas fotografías donde aparece ella con diminutos bikinis, trajes brillantes, muy maquillada y con diversos peinados.
El suplemento Súper Candilejas de La Tercera de 1975 lleva en su portada el destape de Teresita Rouge. El diario La Patria (posteriormente La Nación) promociona el espectáculo de la primera vedette nacional con la compañía de Mino Valdés, Helvecia Viera y Chicho Azúa.
Otros diarios españoles y franceses dan cuenta del periplo de Teresita y su marido Patricio Baos -conocido músico y saxofonista- por importantes lugares de Madrid y París.
Es cierto, ahí están los diarios conservados para dejar testimonio de su pasado.
Teresita Rouge nació como María Teresa Rojas en Santiago de Chile. Hija de un matrimonio humilde como muchos en el país de esos años. Dice que siempre quiso ser artista y que a los 14 años llegó a los estudios de la antigua radio Corporación de Santiago para cantar en un programa infantil con el permiso de sus padres.
Lo intentó como cantante y bailarina en diversos escenarios, mientras aún estaba en el colegio. Pero su belleza encandiló a un bohemio captador de talentos que la guió en los caminos de los espectáculos revisteriles.
Trabajar en locales como el Bim Bam Bum, Tap Room, Capri, Far West, Pollo Dorado y Manhattan era sinónimo de prestigio. Cada noche había presentaciones, todas con orquestas de primer nivel y artistas internacionales. Vedettes argentinas y brasileñas, boleristas mexicanos, soneros cubanos y rumberos colombianos, eran habitués.
La vida nocturna dejaba dinero y mucho.
Tan rápido como llegaba, se iba.
Las cosas no fueron fáciles para ella. Las estrellas consagradas no cederían su lugar a una chiquilla con aires de grandeza y sed de triunfo.
De partida como María Teresa Rojas no iba a llegar a ningún lado.
Cuenta que el representante Federico Ojeda le dijo: tienes que cambiarte el nombre. ¿A ver cómo podríamos ponerte?
-Le dimos varias vueltas y se decidió por Teresita Rouge. Ese tenía más “caché”. Antes una se ponía nombres con aires extranjeros para que sonaran más lindos.
De ahí gracias a sus dotes artísticos, pero fundamentalmente a su curvilíneo cuerpo, sus ojos almendrados y su look tipo Gina Lollobrigida, el camino al éxito fue rápido.
-Iba de un local a otro. Tres canciones y un baile y estábamos listos. Cobraba y partía al siguiente club. ¡Pucha que había vida bohemia en esos años! Y para qué decirte de la elegancia de las personas. Corría mucha plata entonces, dice.
Una mañana que Teresita y su marido se encontraban descansando en un hotel de Valparaíso, tras unas presentaciones en el cabaret Gran Avenida del puerto, sintieron sonidos de camiones que aceleraban a fondo, bocinazos, ruidos de botas.
-Se amotinó la Armada, me dijeron. Mataron a Allende, se decía. Nadie podía creer lo que pasaba. El centro de Valparaíso estaba tomado por marinos y militares armados hasta los dientes.
En Santiago, se produjo un golpe de estado encabezado por un general llamado Augusto Pinochet, el que pronto acabaría con la noche y la bohemia.
¿Se podía devolver la alegría a un país golpeado? ¿Podría la noche en una ciudad gris? ¿Las luces del Bim Bam Bum volverían a encenderse? ¿Se puede revivir desde la nada para ponerse de pie?
Teresita tenía que hacerlo y si debía actuar para los militares para ganarse la vida, lo haría.
Fue así como recuperó los contactos que la llevaron a ser la primera vedette de Chile junto a nombres como Pitica Ubilla, Xenia Monte, Maggie Lay, Wendy, entre otras.
Con el orgullo de considerarse una estrella, fue contratada para amenizar las fiestas en los casinos de oficiales de la Fuerza Aérea y Ejército. Conoció otro Chile, ese reservado para unos pocos, en el que no faltaba nada, en que las mesas estaban llenas de whisky importados y donde no se escatimaba nada. Un Chile que no se veía en las calles.
-Muchas trabajamos para los militares. Nos llevaban a sus regimientos y hacíamos nuestro show como parte de un grupo de variedades y después nos trasladaban a nuestros hogares. Nunca me imaginé que en muchos de los recintos estaban los verdaderos mandamases del país. Con nosotros fueron muy respetuosos, nunca nos hicieron hacer nada que no quisiéramos.
Pero eso no iba a durar para siempre y en 1978 junto a su marido partió a Madrid y posteriormente a París en busca de nuevos aires y mejores perspectivas.
Fue el adiós a Chile, lo que duraría por 20 años.

………

Hoy mirando al océano Teresita dice que el regreso al país en democracia la enfrentó a una carrera distinta. Había otros rostros en televisión y los espectáculos nocturnos eran diferentes. Pero siguió trabajando.
-Tenía los contactos de Carlos Helo. El estaba en televisión y participamos en algunos programas. Lo que me benefició fue que me contrataron en una compañía de revistas y por ahí pudimos mantenernos en el sistema.
-¿Y sus hijos?-
Tengo dos, pero están en otra. Uno es músico, salió al papá.
-¿Qué piensa cuando ve sus fotografías antiguas?
-No se imaginan como era en esos años.
La vida de las artistas de la revista en Chile es mezcla de ilusión y realidad.
Viven una fantasía de luces, de música y belleza, pero por dentro son personas comunes y corrientes.
Muchos de los principales protagonistas de los espectáculos de aquellos años no fueron cuidadosos con sus dineros. No se preocuparon del futuro y cuando el telón bajó, la orquesta dejó de tocar y se apagaron las luces, se vieron sumidos en la dura verdad.
Artistas como Carlos Helo, Guillermo Bruce, Helvecia Viera, Chicho Azúa conocieron el olvido y la pobreza.
No tuvieron dinero para la vejez, una realidad que golpeó duramente a quienes fueron sus compañeros en aquellos años.
Teresita Rouge se emociona. Se toma su cabello rubio, bebe un sorbo de café, reflexiona.
-Es difícil eso. Hoy sé que estoy bien, pero quién me dice como voy a estar en el futuro. Es muy cruel la vida. Cuando llegas a cierta edad no sabes lo que va a pasar. Si de mí dependiera trabajaría todas las noches, pero donde estoy nadie me va a venir a buscar para llevarme a un cabaret. Creerán que una está vieja, gorda y fea, pero na’ que ver. Estoy muy bien para mis años.
-¿Tiene miedo Teresita?
-Sí. Me asusta el futuro. El pensar que puedo quedar sola me aterra. Hoy día estoy con mi marido y mi hijo, pero en futuro quién me asegura eso. Nadie tiene la vida comprada
-Hay casos de vedettes que lamentablemente se quedaron solas, abandonadas y pobres.
-Es verdad. Y hay otras que se casaron con millonarios, vivieron llenas de joyas y terminaron igual. Yo me casé con un músico. Pasamos por todas, buenas y malas, pero aquí me ves, estoy bien, sana y lúcida.
-Entonces la plata no lo es todo…
-No pues. Hoy estoy bien, pero mañana me da Alzheimer y no voy a saber donde estoy parada. No puedo tener una tremenda casa ni un auto de lujo si después no voy a poder mantenerlos. No puedo vivir esa realidad. Quien así lo hizo hoy está mal.
Y ella es feliz cantando y bailando. Para eso nació. Y si ahora con los años los escenarios están lejanos, siempre estará dispuesta a encandilar, a ser la figura que alguna vez fue.
Teresita Rouge sueña y piensa que la música nunca la va a dejar, que aún tiene mucho que dar sobre los escenarios. El espectáculo corre por sus venas y no está dispuesta a rendirse así como así.
-¿Entonces tenemos Teresita para rato?
-Eso es, para mucho rato.
Y sus ojos almendrados igualitos a los de Gina Lollobrígida, se iluminan.

2 Responses

  1. Hes leidos con muchas atencion lo narrados aqui y es de verdad lo dicho por Teresita Rouge, a quien lo conozco desde muchisimos años yo vivi la bohemia toda mi vida en San Antonio, Valparaiso y Santiago en las Boites de distintos lugares como El Bim Bam Bum y el Picaresque de Santiago, visitabas esos lugares frecuentementes a las actuaciones de cada vedettes, tal como aqui lo escriben y el Golpe Militar, lo termino el 1973. Se acabo todos esos ya no fue el mismo de los años anteriores, que lindos tiempos de aquellos años e incluso tuves amores con vedettes de esos tiempos hoy a mi edad, me quedan los recuerdos de ellas, tuve suerte en el amor y ahora leyendo aqui se me viene a la memoria de mis tantas aventuras que yo pase es lo mismo a Teresita Rouge, a quien la vis actuar en los Show del mediodia de aquellos años que eran de dias en el Bim Bam Bum, y ella concuerda con lo que yo dicto aqui, conoci a muchisimas estrellas del vedettes de Santiago, Valparaiso y San Antonio, conoci en persona a Wendy, a Maripepa, Pitica Ubilla y tantos otras que se me escapan sus nombres, yo vivi todos esos momentos que ella narra aqui y concuerdos contodos sus dichos. Hoy murio lo mas hermosos que me toco vivir en mi vida e incluso hes estado a cargo provisoriamente de la Boite, como en las Contabilidades en la Boite el Sauce, de Pedro Montt y casi a punto de arrendar el famoso Boite El Kantuta, en los años 1987. Estaba a punto pero Waldo Diaz, que rentaba alargo su contrato y yo deje de ir avanzando y me regrese a Europa, a navegar. Pero me quedanm los recuerdos de esta famosa vedette Teresita Rouge, de los años 1970. Me gustaria verla a pesar de su edad pero es lindo tener esas amistades de mi epoca de aquellos años con conocidas vedettes chilenas que no habia nada que envidiar a Nelly lobato de Argentina y Susana. Un abrazo y saludos desde New York. OSMAN

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