Trabajo final: “MÚSICO, FUTBOLISTA Y LOCO”

 


VÍCTOR GERARDO HERNÁNDEZ CORTÉS (México). Nació un 11 de junio de 1982 en Ocotlán, Jalisco, México, licenciado en Marketing con una especialidad en Creatividad Publicitaria, actualmente profesor de asignatura de la carrera de Periodismo en la Universidad de Guadalajara y jefe de información en Medio UDG Noticias Ocotlán.

 

 

 

MÚSICO, FUTBOLISTA Y LOCO

 Crónica de Arturo Vázquez Rodríguez, fugaz futbolista profesional y músico por casualidad del mariachi Arriba Juarez en México.

Trabajo final de Víctor Gerardo Hernández Cortés

 

 

La birriería “Carlos Reyes” es unos de los restaurantes más visitados de Ocotlán, Jalisco, en México, por el exquisito sabor de su birria de chivo y el servicio cálido, que hace que te sientas con amigos en todas las mesas. El lugar ostenta en sus paredes la visita de diferentes personajes públicos desde el ámbito político, musical y principalmente por distintos deportistas del país.

Es martes, el lugar esta casi lleno, entro y veo al fondo entre las mesas a un cantante enfundado en su guitarra; pantalón negro planchado, camisa manga corta a rayas y el sudor bajando por su frente, es Arturo Vázquez Rodríguez quién canta “Paloma Querida” con tal sentimiento interpretativo que dudé por un momento que tan sólo eran las once de la mañana, me saluda e indica con la mirada que lo espere hasta terminar la canción. Me siento en una mesa continua y enseguida me llevan un consomé sumamente picoso junto con tortillas y friojoles, empiezo a botanear mientras escucho los últimos acordes de su gastada guitarra.

Arturo se acerca, me dice que si quiero comer algo lo haga y después hacemos la charla, agradezco la atención, me paro lo saludo de mano y lo invito a sentarnos, nos traen agua de horchata, el la necesita más que yo, lleva horas cantando.

Lo miro y aunque es temprano, se nota su cansancio combinado con la amabilidad que lo caracteriza, veo sus manos y muestra un tanto de nerviosismo, le comento que será sólo una charla, sabía algo de su historia pero quería conocer más de ella.

Empieza a platicarme de su juventud y la charla se torna inesperada: “Mira yo dejé la escuela por mi sueño de ser futbolista profesional, y logré jugar en primera división, estuve en el Guadalajara, en la Chivas por allá de 1982, nunca fui titular la verdad, había muy buenos jugadores como El Yayo de la Torre, el Zully Ledesma, Demetrio Madero, un equipazo, pero bueno entré dos veces de cambio, uno de ello en el estadio de la UNAM, un gran juego”

Puedo ver la emoción de jugar en Ciudad Universitaria en sus ojos, el entrar, el ser de primera división, el ser parte del Guadalajara,me sorprende dado a que yo iba por su lado de músico, de artista y ahora tengo un ex deportista, me agrada por varias razones, una de ellas es que jugó en el equipo el cual soy aficionado, el equipo más importante de México, el de más títulos y el que más afición tiene, el que sólo juega con jugadores Mexicanos y en su caso en la generación que logró el campeonato años después y por el cuál yo me volví hincha.

En los ochentas en México había dominado el rival odiado, el América de la capital Mexicana, el de los grandes extranjeros y el equipo de la compañía más importante de televisión en México, el rico, el odiado, el compra árbitros, y Arturo fue -aunque fugaz- parte del equipo que le regresó al Guadalajara el título que rompía la hegemonía del grande de aquella década.

El jugaba de extremo, en una época dónde el fútbol era más abierto, más de ataque, no tan táctico como el actual pero aunque debutó no logró consolidarse y se aventuró a probar en la naciente liga de soccer en Estados Unidos, fue fichado por Los Aztecas de Los Ángeles en la época que jugaba Pelé, Beckenbauer pero jugó poco tiempo dado a la poca afición del público y la liga terminó.

El, decepcionado del fútbol, no intentó rolarse con otro equipo en México y decidió quedarse en California, tenía un primo en aquella entidad y decidió como mucho latinos buscar el American dream con todo y que Estados Unidos estaba pasando por una recesión económica y no era el mejor momento, pero ya estaba ahí y los mexicanos estamos -por tradición- acostumbrados a crisis económicas combinado con que no quería regresar con las manos vacías después de su aventura deportiva.

Entró al campo Californiano a pizcar y le fue bien durante varios años pero muy alejado del plan original de triunfar en el difícil mundo del fútbol.

Una mesera nos interrumpe y me pregunta si voy a querer un plato de birria o una cerveza, me ve detenidamente y antes de responderle me dice: “Ay perdón se me olvidó su entrevista” me rió y le contesto que en un momento más sí comeré algo.

Después de recordar su paso por el deporte, cambia de rumbo la historia: “Pues después de unos años en California vine en Diciembre de 1986 a visitar a mis padres y la verdad uno se acostumbra a la vida de allá (Estados Unidos) y no encontraba mi lugar en México, ya me quería regresar. Mi papá al verme aburrido y para que me quedara me invita a ver una presentación de su mariachi en un pueblo de Michoacán, mi papá es el director del mariachi Arriba Juaréz”

El mariachi “Arriba Juaréz” es uno de los más importantes en México en dónde en el transcurso de sus 32 años ha hecho giras con artistas como Juan Gabriel, Lucha Villa, María de Lourdes, Luis Miguel, Antonio Aguilar; en Estados Unidos, Europa, Sudamérica y en el interior del país, y cuenta con 287 disco grabados.

En aquella presentación, uno de los guitarristas del mariachi llegó tan boracho, que no podía caminar – menos tocar- entonces el padre de Arturo le dijo que se pusiera el traje de charro y simulara que tocaba, dado a que el contrato marcaba 10 músicos para el show. Sin dominar el instrumento, se enfundó en el traje típico y salió a escena:
“Pues siendo sinceros, sabías dos o tres acordes, pero no más, y además me sentía ridículo en traje de marachi, imagínate después de trabajar en el campo andar de músico y yo no era eso, pero pues había que sacar el show. Me gustó la experiencia, me pagaron muy bien no gasté en comida ni hospedaje y vi todo muy bien, entonces entré a clases de guitarra y seguí en el mariachi”

Empieza a cambiar su sembalante, refleja emoción al contar sus inicios como músico contrastando con su frustrante paso por su sueño original, el ser futbolista profesional.

Después de perfeccionar su técnica en la guitarra y las tablas que te da tocar en varias partes de México, Arturo sale por primera ves de gira internacional en Colombia con Antonio Aguilar, después con Juan Gabriel en distintos punto de Sudamérica: Uruguay, Chile, Brasil, Perú. Los grandes hoteles, los auditorios, los aeropuertos y la aceptación del público le acomodaban bien a Arturo y disfrutaba su nueva faceta de vida. Siguió el recorrido ahora viró para Europa con María de Lourdes; España, Alemania, Inglaterra, Francia. Eran finales de los noventas y después de una presentación en Amsterdam, la señora María de Lourdes murió, siendo un precedente para el mariachi y para Arturo.

En México la población estaba en una de las crisis económicas más agudas de la historia, no había trabajo y los problemas políticos sobresalían en la vida del país, pero la fiesta es fundamental hasta en momentos difíciles y Arriba Juarez seguía de gira, ahora con Luis Miguel, en México y Estados Unidos, pero Arturo presentía que de nuevo el destino se tornaría por otras latitudes, sufrió la muerte de su madre y decidió dejar las giras, los grandes hoteles y la vida de viaje, de éxito, de fama. Regresó al poblado de Ocotlán, pequeña ciudad de Jalisco en México que apenas cuenta con 100,000 habitantes y aunque se vive bien dista mucho de los grandes lujos de la vida de un artista consagrado.

“Mira yo dejé todo ese mundo, ya no me sentía bien, no se, cambiaron cosas en mi, estoy bien con mi papá, pero pues yo quería estar con mi gente, tengo un año en mi pueblo y no me siento mal al estar aquí, ¿sigo viviendo de la música no?”

Aunque se siente en su lugar -por el momento- añora las grandes presentaciones y la vida de gira

“Siempre vas a extrañar lo bueno, imagínate había días que nos bajábamos de un avión y nos volvíamos a subir a otro, hacía otro país, tocar en los grandes teatros, auditorios, los programas de televisión, los grandes hoteles, el reconocimiento de la gente”

“Ve hasta la piel se me pone chinita” me señala su brazo y continúa: “Tocar con Lucha Villa en Ciudad Juarez, con Juan Gabriel en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México en donde le pedía a la gente aplausos para nosotros y la gente se paraba para aplaudirnos, o presentaciones de Luis Miguel en San Franciso, no de otro mundo”

Dice que en Ocotlán disfruta de sus amigos, los compañeros de profesión, aunque contrasta con las personas que no entienden el porqué después de ser una figura en la música ahora esté tocando en restaurantes o en camiones, pero el sabe que no es definitivo y tiene la paciencia y la prudencia de poner las críticas en el lugar que corresponden, de quién vienen.

El futuro de Arturo es incierto, su padre lo ha invitado a tocar a la ciudad de México pero dice que las grandes ciudades ya no las soporta, siente que esta etapa en su comunidad y cerca de su familia es la adecuada aunque no deja ninguna puerta cerrada.

“Pues gracias, pero hay que volver a la chamba, es más ¿que canción quieres?

Le respondo: “Aviéntate la del Hijo del puebo” por favor y empieza:

“Es mi orgullo haber nacido en el barrio más humilde
Alejado del bullicio y de la falsa sociedad
Yo no tengo la desgracia de no ser hijo del pueblo
Yo me cuento entre la gente que no tiene falsedad
Mi destino es muy parejo, yo lo quiero como venga
Soportando una tristeza o detrás de una ilusión
Yo camino por la vida muy feliz con mi pobreza
Porque no tengo dinero, tengo mucho corazón”

 

 

©EscuelaPeriodismoPortátil

2 Responses

  1. Me quedé pegada desde las primeras líneas, y la historia de Arturo no podría ser mejor contada.

  2. Eso es infundirle valor con la escritura a una historia de vida

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